El jugador del Liverpool, Virgil Van Dijk, es considerado como uno de los mejores defensas del mundo en la actualidad y es debido por las grandes actuaciones con el equipo inglés y la selección de Holanda, sin embargo, hace un par de años su vida estuvo cerca de haber terminado.

Hace seis años, exactamente en el 2012, el holandés militaba en el Groningen y tuvo que ser operado de urgencias en el hospital debido a que fue diagnosticado con apendicitis, peritonitis y una infección en los riñones. El defensor estuvo de baja por dos meses, pero hubiese sido peor si su madre no lo hubiera llevado al hospital para su operación.

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Van Dijk aún recuerda lo sucedido y dijo: “Todavía recuerdo estar tumbado en esa cama. Lo único que podía ver eran tubos colgando de mí. Mi cuerpo estaba roto y no podía hacer nada. En un momento como ese, los peores escenarios estaban dando vueltas alrededor de tu cabeza. Mi vida estaba en riesgo”.

 

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